dimarts, 6 de gener del 2026

Prólogo




Hoy os vengo a contar una historia un poco distinta de las habituales. Una historia llena de animales que hablan, ningún humano y mucha magia.

Esta historia se centra en Mara, una pequeña cabra que vivía en Maye, un pueblecito del país de Cántira. Esta jovencita, con tan solo 12 años, decidió emprender una aventura que le cambiaría la vida por completo. 

Pero no avancemos acontecimientos. Para llegar a comprender sus decisiones, sus actos y todo lo que ocurrió, debemos remontarnos un tiempo atrás, poco más de 12 años.


La historia empieza un 29 de abril con la señora Marina y la señora Teresa. La señora Teresa (madre de Marina) acompañó a la señora Marina al hospital a eso de las diez y media de la mañana. Ya hacía un par de horas que su hija había empezado con contracciones, así que la señora Teresa llamó a una ambulancia para que las llevaran al hospital, pues ninguna de las dos tenía licencia para conducir.

La enorme barriga de la señora Marina había bajado, lo que significaba que el parto era inminente. No os mentiría en absoluto si os dijera que la pobre estaba temblando más que un flan por los nervios de dar a luz por primera vez. Además, sin contar a su madre, estaba sola.


Marina era una mujer joven, de cabello oscuro con alguna cana. Tenía los ojos verdes como esmeraldas, protegidos por sus gafas, y unos cuernos lo suficientemente largos como para engancharse con las cortinas de la cocina. Su complexión física era robusta, tanto que, de no ser por su carácter afable, la gente la hubiera temido. Siempre vestía con su delantal amarillo y sus zapatillas de andar por casa rosas. Ambas prendas de ropa tenían más años que la tos, pero la señora Marina sabía cuidar sus cosas y, por ese motivo, le habían durado tanto. Hay que destacar que esta muchacha de 26 años, era cariñosa, maternal y un trocito de pan. Su madre, la señora Teresa, siempre decía que era demasiado buena para este mundo. A lo que Marina siempre le respondía “nunca se es lo suficientemente buena persona”.

Hacía un par de meses, Marina había enviudado. Su marido, el señor Óscar, falleció debido a la complicación de una enfermedad neurodegenerativa. Desde entonces, Marina había vuelto a vivir con su madre. Embarazada y viuda, se sintió sola y perdida.


-Madre - dijo Marina un día - ¿Cómo se supone que voy a cuidar de una niña yo sola? ¿Cómo voy a gestionar un bebé si ya no tengo a mi querido Óscar?

-Marina, querida - respondió la señora Teresa - nunca has estado sola. Me tienes aquí, y pienso ayudarte a criar a tu hija. Es un camino que, aunque debes aprender cómo recorrerlo, no tienes por qué hacerlo sola.

-Tu tuviste a padre cuando me criasteis, debió ser diferente a mi situación…

-Sí, fue una situación diferente. Pero eso no significa que sea mejor ni peor. Remarco lo dicho anteriormente: nunca has estado sola.


Marina emitió un grito agudo de dolor que trajo a la señora Teresa de vuelta al hospital. Recordando esa conversación había olvidado que se encontraba en la sala de partos ayudando a Marina a respirar. Notó cómo Marina apretaba con fuerza su mano y, viendo a su hija llorar, se planteó si así es como la había visto su marido hacía 26 años. La señora Teresa empezó a secarle las lágrimas y el sudor mientras le daba ánimos para que empujara y no se olvidara de respirar. Un rato después, la señora Teresa dijo ilusionada:


-Querida mía, me acabas de hacer la abuela más feliz del mundo.




dimarts, 30 de desembre del 2025

Introducción



Querido lector/a:


¡Hola!

Supongo que eres una persona nueva por aquí. Antes que nada, me presentaré.

Me llaman “El Creador”, Ser de Luz de Pália (este nuestro planeta). Actualmente resido en la ciudad de Maye, del país Cántira, por lo que la historia que estoy a punto de contarte la conozco muy pero que muy bien.


Vas a seguir los pasos que recorrió Mara en su primera aventura, así que mantén los ojos de búho, las orejas de elefante, y no te olvides de llenar la cantimplora y coger el repelente de mosquitos. Esta historia está llena de magia, personajes entrañables y una chiquilla joven que siempre quiso saber el por qué de las cosas.


Espero que tengas un buen viaje, y no te olvides de pasarlo genial y aprender, al igual que hizo Mara.


Atentamente,


El Creador.


PS: Te dejo un mapa. Lo necesitarás.



Prólogo

Hoy os vengo a contar una historia un poco distinta de las habituales. Una historia llena de animales que hablan, ningún humano y mucha magi...